- Tras años de trabajo técnico, revisión jurídica y perfeccionamiento interinstitucional, hoy las regiones cuentan con una herramienta moderna para planificar su territorio con visión estratégica, integrada y de largo plazo.
- Además de ser un instrumento vinculante, el nuevo Plan Regional de Ordenamiento Territorial (PROT) es una hoja de ruta para construir desarrollo con identidad regional, mayor certeza y coherencia territorial.
4 de marzo de 2026. Hoy fue publicado en el Diario Oficial el Reglamento para los nuevos Planes Regionales de Ordenamiento Territorial (PROT), que obtuvo su toma de razón en Contraloría General de la República el pasado lunes, permitiendo su entrada en vigencia y marcando un avance histórico en la planificación regional del país.
Con este hito se consolida el marco normativo requerido para la implementación efectiva de los PROT, en coherencia con la Política Nacional de Ordenamiento Territorial. El Reglamento fue propuesto por la Comisión Interministerial de Ciudad, Vivienda y Territorio (COMICIVYT) y es resultado de un trabajo técnico sostenido y riguroso de esta Comisión y su Secretaría Técnica, que incluyó diversas iteraciones con los Gobiernos Regionales y con la Contraloría General de la República. Este proceso no solo buscó fortalecer la calidad regulatoria, la precisión conceptual y la certeza jurídica del instrumento, sino también resguardar su sentido estratégico: dotar a las regiones de una herramienta clara, aplicable y habilitante, que fortalezca su liderazgo en la planificación territorial y les permita conducir de manera efectiva su propio desarrollo, con visión integrada y de largo plazo.
La normativa define procedimientos claros para la elaboración y aprobación de los PROT, establece contenidos mínimos, regula los mecanismos de participación y coordinación intersectorial, y precisa los tipos de condiciones de localización que podrán establecerse, resguardando su coherencia con la normativa nacional y su carácter no retroactivo.
El PROT se consolida así como un instrumento estratégico de escala regional, que orienta el uso del territorio con visión de largo plazo, integrando desarrollo productivo, infraestructura, sistemas naturales, gestión del riesgo y acción climática, fortaleciendo la descentralización y entregando mayores certezas para la toma de decisiones públicas y privadas.